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Hola, me considero una buscadora, de realidades, de respuestas, del mas allá...
Desde muy niña he sentido q la vida no tendría sentido si sólo se tratara de vivir ésta vida y al morir no quedara nada de nosotros...
He visto señales en el cielo y en la tierra...
Siempre fue muy difícil para mí tocar éstos temas con las personas q me rodeaban, pues ellos no lo compartían.
Me olvidé un tiempo de ésta necesidad de respuestas, pero hace unos años se me despertó de nuevo, sentí la necesidad de buscar nuevamente pero con mas ansias q antes, ésta vez sentí sed...
Comencé mi peregrinaje a través del joreim, reiki, conferencias, libros, material a través de internet, etc...
Aún estoy en la búsqueda... Mi meta es unir mi personalidad con mi alma y así vivir a través de las cualidades del alma. Gracias por recibirme, mucha luz y amor para todos.

Éste pretende ser un lugar de encuentro para compartir experiencias y unir nuestras Esencias Divinas, para conseguir la entera expansión de Nuestros Seres.

domingo, 3 de julio de 2011

VIVIENDO DEL CORAZON CON DRUNVALO MELCHIZEDEK




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Dos maneras de entrar al espacio sagrado del corazón
Cuando los kogi de Sudamérica me enseñaron, indicaron que la mejor manera de entrar al espacio sagrado del corazón era mantenerse de pie en un espacio o cuarto completamente oscuro, con los ojos cerrados, sin comer nada, sin beber agua y sin dormir, durante nueve días y nueve noches. Dijeron que haciendo esto la Madre Tierra vendría y el camino sería mostrado.
Su manera de vivir les permite hacer esa clase de meditación, pero para nosotros sería un enorme abismo que cruzar. Los kogi, quienes entienden muy poco de la sociedad tecnológica, me pidieron que enseñara el espacio sagrado del corazón de esta manera, pero me di cuenta de que presentaba un problema real. Les dije que esa clase de meditación de nueve días sería imposible para casi todos en el mundo moderno. Tal vez unos pocos lo podrían hacer, pero si queríamos que esto llegara al mundo tendríamos que encontrar otra manera.
Por eso le pregunté a mi guía interno, y poco a poco se descubrieron otras dos maneras. Estoy seguro de que hay más maneras de entrar al espacio sagrado del corazón, pero estas dos maneras funcionan. Real­mente no importa cómo encuentres tu manera de entrar, y mientras tu corazón permanezca puro, podrás permanecer ahí.
Entrar al espacio sagrado del corazón no implica aprender un proceso; más bien, es un proceso de recordar, porque siempre hemos estado en este espacio, desde el principio. Hemos escogido desviar nues­tra atención a esta manera de conciencia de polaridad, pero una vez que aprendamos la lección, estoy seguro de que retornaremos al estado primario de unidad.
El primer camino que intenté estaba basado en el descubrimiento hecho por el Instituto de Matemáticas del Corazón (Heart-Math) del campo toroidal alrededor del corazón; en particular, el descubrimiento del pequeño campo toroidal dentro del toroide grande. La premisa fue que la fuente real de este enorme campo electromagnético estaba dentro del espacio sagrado del corazón. Por lo tanto, si seguíamos la pista hacia atrás por las líneas geométricas de energía de este campo, nos llevaría directamente den­tro de este espacio sagrado. Y lo que encontré fue que es verdad: lo hacen.
El primer método es masculino por naturaleza; eso significa que puede ser comunicado a alguna otra persona, y si esa persona hace exactamente lo que se le transmite, el resultado siempre será el mismo. Desafortunadamente los métodos masculinos no funcionan muy bien para las mujeres . El segundo método, femenino por naturaleza, es tan simple que me tomó bastante tiempo verlo.
En el siguiente capítulo pondremos todas las instrucciones juntas en un método completo para llegar al espacio sagrado del corazón. Por ahora sólo necesitan entender mentalmente lo que se les pide. La experiencia real vendrá pronto: iremos al lugar donde el corazón físico estará frente a nosotros, y en ese momento veremos o sentiremos el campo toroidal con nuestra visión interna que se encuentra alrededor del corazón, y nos enfocaremos en el pequeño toro interno.
 
La forma masculina de entrar al corazón
     Ésta es la manera masculina para entrar: cuando te estás moviendo hacia el corazón y ves el campo toroidal más pequeño, súbete encima de ese campo hasta que veas el toro desde arriba. Este campo de energía es un vórtice, como lo expliqué antes, girando y girando como agua que se va por la cañería. Se mueve despacio en su parte externa y más y más rápido hacia el centro, y entonces cae por el centro (de nuevo justo como agua que se va por la cañería). Para algunas personas el vórtice se mueve en dirección de las manecillas del reloj y para otras en dirección contraria a las manecillas del reloj. La dirección en la cual está girando puede estar relacionada con la preferencia sexual y parece que no tiene importancia.
Para esta meditación, cuando veas la parte superior del campo toroidal, ve o siente en qué dirección se mueve. Entonces, como una hoja flotando en un río, deja que tu espíritu repose en esta espiral de energía.
Comienza por sentirte a ti mismo girando y girando, despacio al principio, pero cuando te acercas al centro empiezas a moverte más y más aprisa hasta que finalmente entras al centro y empiezas a caer. No hay nada que temer. Sólo déjate ir y caer. En un momento te darás cuenta de que todo está muy, muy quieto. Como si estuvieras en el ojo del huracán, ahora estás dentro del espacio sagrado del corazón. De verdad estás ahí.

La manera femenina de entrar al corazón
Ésta es la manera femenina de entrar.- como lo mencioné, esta manera es tan simple que no la pude ver en un principio. Las instruc­ciones son fáciles, y la experiencia puede ser diferente para cada uno cuando usen este método. No importa si tu cuerpo es masculino o fe­menino, pero si seguir tu corazón es tu camino, entonces ésta es la manera de entrar para ti.
Para la forma femenina de entrar, todo lo que tienes que hacer es ver, sentir o percibir que te aproximas al corazón y entonces permítete atravesar su membrana, como lo hiciste antes. Excepto que ahora deja que tu naturaleza psíquica femenina sea la guía y deja que tu intuición te lleve al espacio sagrado de tu corazón. Déjate ir y muévete, sabiendo que en verdad te estás moviendo hacia el espacio sagrado de tu corazón.
Intenta una de las dos maneras, y si no funciona, intenta la otra. Recuerda que eres un hijo de Dios. Tú conoces este lugar, porque Dios y tú siempre han sido uno en este lugar. Siempre.

Drunvalo
Extracto del libro Viviendo en el Corazón Drunvalo Melchizedek

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